sábado 16 de enero de 2010

EL PRINCIPIO DE LA MUERTE TIENE LUGAR AL NACER-OSHO

Si profundizas en este fenómeno también descubrirás que la muerte tiene lugar junto con la concepción.

Cuando naces ya has estado muerto durante nueve meses, porque durante esos nueve meses ya has vivido en el vientre materno.

Esos nueve meses que empiezan en el momento de la concepción están incluidos en el viaje hacia la muerte.

Al nacer ya tienes nueve meses. Por eso la vejez ya se ha apoderado de ti.

En realidad tu nacimiento empieza desde el momento en que tu esencia penetra en la matriz, y ese momento es también el inicio de la muerte.
Mueres cada día. No es algo que suceda al final de la vida.
La muerte no es un milagro, ni un truco de magia.

La muerte es un proceso.
Estás muriéndote lentamente, cada día, hasta que llegue el momento en que el proceso de morir cese. La muerte es el final de ese proceso.
La muerte es el final del principio. Y es un proceso que ha durado mucho tiempo, ¡puede que casi setenta años!

Si quieres salvarte de la muerte, entonces intenta salvarte de entrar en otra matriz.
Si no quieres entrar en otra matriz, entonces profundiza en ti mismo.
Al hacerlo te darás cuenta, comprenderás cuál es el auténtico arte de la vida y la muerte; sabrás que vida y muerte son una sola cosa.
Si no quieres entrar en otra matriz deberás salvarte de los deseos, de desear.
Un anciano que estuviese a punto de morir -que está al borde de la muerte pero todavía apegado a la vida-, diría:
«Si pudiera contar con un poco más de tiempo para poder colmar todos mis deseos insatisfechos... Todavía no he acabado mi casa y tengo que ver casarse a mi hijo. Hay tantos otros deseos que quisiera ver colmados... Sólo he empezado a satisfacerlos hace poco tiempo.

¿Es justo que precisamente ahora me sea arrebatada la vida?

Acabo de empezar a organizar mejor todos mis asuntos. Y tenía pensado tomarme unas vacaciones. Ahora que mis hijos ya son mayores y han empezado a ganarse la vida, pensaba en dedicar algún tiempo a venerar a Dios, a ir a la iglesia y cantar salmos».

Nunca hay nadie que lo haga, y sin embargo, al aproximarse la muerte, las personas siempre piensan:
«Si hubiera tenido más tiempo habría venerado más a Dios.
Me parece injusto que Dios se me lleve la vida sin dejarme colmar mis deseos».
Esa es la dificultad que surge en el momento de la muerte.

Los deseos de las personas no están colmados y el cuerpo está listo para abandonarlas.

Así que esos deseos insatisfechos y no colmados buscarán de inmediato un nuevo nacimiento.
Deben ser satisfechos. No puedes liberarte del mundo antes de que eso suceda. Tu deseo de un poco más de vida, de un poquito más, es la causa de otro nacimiento.
Así que compréndelo bien, el principio de la muerte no está realmente en la matriz, sino que sucede antes de que entres en ella. Esta cadena de muerte se inició cuando deseaste más vida en el momento de tu muerte anterior.
Si profundizas en el fenómeno descubrirás que los deseos son los eslabones de la cadena de muertes.
Siempre que alguien es joven o viejo tiene deseos que quiere colmar, y ésa es la causa de la serie de nacimientos y muertes.
El Buda dijo continuamente:

«Permanece libre de deseos y te liberarás del samsara, del mundo».
Así que no albergues ningún deseo. Sé feliz con lo que eres y permanece satisfecho. Así no existirán más nacimientos para ti. Debes morar en el contento, como si hubieras alcanzado tu objetivo; como si no hubiese más viajes que realizar; como si no hubiese adonde ir.
No importa lo que logres, será más que suficiente.

No debe existir deseo alguno de lograr más de lo que ya posees.
OSHO