sábado, 12 de septiembre de 2009

SI LA MENTE TIENE MIEDO , SE CONVIERTE EN UN TORBELLINO DE PENSAMIENTOS.


La conciencia puede tomar dos perspectivas.

Una es temer a la vida porque a través de la vida llega la muerte.

Y la otra es amar la vida tan profundamente que también empieces a amar la muerte, porque es su núcleo más profundo. La primera actitud proviene del pensamiento, y la segunda de la meditación.

La primera actitud tiene su origen en demasiados pensamientos; la segunda lo tiene en una mente carente de pensamientos, en una no-mente.

La conciencia puede ser reducida a pensamientos; los pensamientos pueden deshacerse de nuevo en conciencia.

Sólo tenéis que pensar en un río en el más crudo invierno. Cuando los témpanos de hielo empiezan a aparecer es que ciertas partes del agua están heladas.

Luego hace todavía más frío, la temperatura desciende bajo cero y todo el río se congela.

Ahora no hay movimiento, no fluye. La conciencia es un río, una corriente; con muchos pensamientos, la corriente se congela.

Si hay muchos pensamientos, muchos "obstáculos en forma de pensamientos" entonces no existe posibilidad de fluir.


El río está totalmente congelado.

Y ya estáis muertos.

Pero si el río fluye completamente, si derretís el hielo, si derretís todo lo que está congelado, todos los pensamientos... entonces... De eso trata la meditación: es un esfuerzo por descongelar todos los pensamientos, que pueden volver a convertirse en conciencia.

Entonces el río fluye, vivo, vibrante, danzarín, en dirección al mar.


El mar significa la muerte. El río desaparecerá, para siempre, se hará uno con el infinito, dejará de ser un individuo.


Carecerá de nombre: el Ganges dejará de ser el Ganges, y el Volga ya no lo será más.


Desaparecen en lo desconocido.


Si la mente tiene miedo se convierte en un torbellino de pensamientos.


Si piensas demasiado, si te pasas todo el día pensando, de la mañana a la noche, de la noche a la mañana, alimentando pensamientos y más pensamientos, y por la noche sueños y más sueños, entonces tu río está congelado.


Eso también forma parte del miedo: tu río está tan congelado que no puedes moverte, y por ello el océano permanece alejado. Si te mueves, acabarás cayendo en el océano.

La meditación es un esfuerzo por descongelarte.

Los pensamientos se van deshaciendo como nieve, vuelven a fluir, y la mente se convierte una corriente.

Ahora nada le cierra el paso, se dirige libre hacia el mar.


OSHO