martes, 5 de mayo de 2009

Existen dos maneras de vivir.




Una es como el búfalo; vive horizontalmente, en una sola línea.



La otra forma es la de un Buda.



Vive verticalmente, en altura y en profundidad.



Entonces, cada momento puede volverse una eternidad. Y, a menos que aprendas el arte de transformar cada momento en una eternidad, no has estado conmigo; te lo has perdido.



El mundo puede terminar, puede que no termine, esto no me importa. Pero sigo insistiendo en que finalizará por una sencilla razón: para despertarte.



Y no pierdas tu tiempo en trivialidades, pero vive, canta, baila, ama tan totalmente y tan rebosante como seas capaz; y ningún miedo interferirá y no te preocupará lo que vaya a pasar mañana.



El hoy es suficiente en sí mismo.



Vívelo, es tan amplio; no deja espacio para pensar en nada más.



Si no lo vives, surgen las preocupaciones, surgen los miedos.



No soy solamente yo el que está enfatizando el hecho de que el mundo está llegando a su fin.



Es sólo una coincidencia que junto con mi insistencia, la situación del mundo es la prueba de lo que estoyestoy diciendo. Pero Jesucristo, hace dos mil años, dijo lo mismo; Gautama el Buda, hace veinticinco siglos, dijo lo mismo.



Es un viejo ardid para despertarte.



A menos que sepas que tu casa se está quemando, no saldrás de ella corriendo.



Y Jesús y Gautama el Buda lo usaron como un ardid sin ninguna realidad correspondiente.




También lo estoy usando como un ardid, pero no es sólo un ardid.



Por primera vez, el mundo está realmente en posición de cometer un suicidio global.



Tú sencillamente vive, ama y haz de cada momento un profundo éxtasis.



Todos los miedos desaparecerán.



Y si toda la Humanidad me escucha, quizás el mundo no se acabe, quizás podamos continuar.



El viejo hombre puede morir y un hombre totalmente nuevo, con nuevos valores, puede surgir para reemplazarlo.



OSHO