lunes, 19 de enero de 2009

Enero de 1990 marca el principio del fin.

Cada día se siente más débil, no puede pronunciar discursos ni liderar meditaciones.


Es incapaz de caminar hasta el Gautama Buddha Auditórium.


El día 18 ya no se levanta.


En la mañana del 19, su doctor observa un pulso irregular y le sugiere prepararse para resucitación cardiaca.


Osho responde:


"No. Déjenme ir. La existencia ha decidido que es el tiempo...


Mi presencia será mucho mas fuerte sin el infierno de mi cuerpo torturado".


Su médico afirma que el sufrimiento es el efecto del veneno de las prisiones americanas.


A las 17:30 su espíritu vuela.


Sus discípulos lloran desconsolados. Su muerte fue noticia internacional de las agencias cablegráficas que hacían notar un dato curioso: el críptico epitafio grabado en la tumba que guarda sus cenizas había sido escrito por el propio maestro pocos días antes de morir:


"Osho nunca nació, nunca murió, solamente visito el planeta Tierra entre el 11 de diciembre de 1931 y el 19 de enero1990".




Bhagwan Shree Rajneesh, Osho El Maestro Rebelde